Es hermosa la capacidad de
amar
Un laberinto con forma de
desierto
El color es gris
Es niebla
Un des-corazón
que late por miedo
Y un viaje rápido al futuro
¿Qué es el destino
si no un tiempo muerto?
“… levanté mis párpados azorados más arriba, aún más arriba, hasta que percibí un trono formado de excrementos humanos y de oro, desde el cual ejercía el poder con orgullo idiota, el cuerpo envuelto en un sudario hecho con sábanas de hospital sin lavar, aquel que se denomina a sí mismo El Creador. Tenía en la mano el tronco podrido de un hombre muerto y lo llevaba de los ojos a la nariz y de la nariz a la boca; una vez en la boca, puede adivinarse qué hacía”. Isidore Lucien Ducasse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario